No
nos damos ni cuenta y, de pronto, ya está
aquí de vuelta el mes de enero,
como una página en blanco que nos
intimida, después de haber agotado
al pie de la letra el conocido guión
festivo de diciembre. Se terminan las
celebraciones, los banquetes y los regalos.
Adiós a los brindis, trasnoches,
bailes y algarabía.
Ya no se oyen villancicos, fuegos artificiales,
cuetones ni campanadas. Las fiestas navideñas
el árbol y los adornos navideños,
los disfraces y ropajes de gala han vuelto
a sus cajas, Papa Noel ha regresado a
su mundos imaginario, y nosotros regresamos
a la rutina y la normalidad, es decir
al trabajo, a los estudios, a los horarios
y a los problemas, conflictos y sombras,
que habían ocultado las luces de
las Fiestas.
¿Crees que no vas a poder superarlo?
¿Temes que te desborde el estrés,
la ansiedad o la tristeza? ¡No seas
negativo! La readaptación sólo
es cuestión de días y puede
ser mucho más rápida y suave
si se siguen los consejos de los expertos
para superar el síndrome post-navideño
y pisar fuerte en el nuevo año,
con fuerzas e ilusión.
DECÁLOGO PARA EL REGRESO SIN TRAUMAS:
1. Ante todo, ¡no te desesperes!
Acepta que tu malestar es algo natural,
fruto de una readaptación que requiere
su tiempo. A la mayoría de gente
le fastidia que termine un período
caracterizado por la diversión,
las reuniones, buen ambiente y la relajación
de las obligaciones para regresar a los
deberes cotidianos, pero no hay que angustiarse
ni darle mayor importancia porque todos
los años sucede más o menos
lo mismo y siempre se sale adelante. Date
un margen de tiempo para volver a la normalidad.
2. Afuera el pesimismo
Aleja los pensamientos negativos que te
vengan a la mente del tipo 'que horror,
de nuevo al trabajo o al estudio' ó
'todos los días lo mismo, de casa
a la oficina, sin tiempo para más'.
Son ideas que sólo te hacen sufrir
y que debes desechar apenas aparezcan.
Es preferible adoptar una actitud positiva
ante el cambio e intente reemplazar los
'virus mentales' por ideas constructivas:
'Mi trabajo/estudio tiene muchas facetas
buenas', 'modificaré lo que me
no me gusta y podré cambiar mi
ámbito laboral' o 'dedicaré
una hora a hacer gimnasia, yoga ó
aeróbicos'.
3. Ponte objetivos realistas
Para no sentir que regresas a la 'rutina
pura y dura' introduce cambios leves que
enriquezcan tu vida y aumenten tu bienestar.
Puede ser el momento de iniciar ese curso
de idiomas que has dejado sistemáticamente
de lado o dedicarte a esa afición
que tanto te gusta. Pero evita apuntarte
a un montón de actividades nuevas
que después no puedas llevar adelante.
La hiperactividad también puede
llevarte al estrés.
4. Mantén viva alguna actividad
placentera
Mantener un ritmo de actividad como el
de las Navidades, no sólo sería
agotador sino que terminaría aburriendo:
su atractivo radica en su excepcionalidad
y en que aportan una pausa alegre a nuestra
vida. No obstante, muchas de las actividades
más agradables de esos días
pueden repetirse en cualquier momento
del año: hacer una cena especial,
reunirse con amigos y familiares, cambiar
la decoración de la casa, compartir
las tareas domésticas, salir una
noche a bailar, organizar una fiesta,
hacer un regalo sorpresa a quienes quiere,
mantener una larga conversación
telefónica con un viejo conocido.
Quedan muchos fines de semanas, puentes
festivos y momentos para disfrutar en
familia o pareja .
5. Reprograma tu cuerpo
Necesitas adaptarte, para que tus ritmos
biológicos funcionen como antes.
¿La hora a la que te has acostado
durante la Fiestas se ha situado habitualmente
mucho más allá de la medianoche?
¿Has dado a tu paladar y estómago
todos los caprichos, a todas horas? Tu
organismo requiere un lapso para adaptarse
a la nueva -o si se quiere vieja- situación:
intente acostarse más pronto y
a la misma hora, regularizar los horarios
de tus comidas y volver poco a poco a
la dieta habitual. Lo mejor es no esperar
hasta último momento para hacer
estas adaptaciones, sino en los días
previos al final de las Fiestas.
6. Planifica un golpe de timón
Si volver a la normalidad se te hace tan
difícil que te hace sentir muy
mal y caer en una mini-depresión,
puede que estés insatisfecha con
algunas áreas de tu vida. Quizás
debas modificar algunos aspectos de tu
realidad académica, laboral, social,
personal o familiar. Tienes que pensar
a dónde quieres llegar, con los
pies sobre la tierra, y trazar un itinerario
a medio plazo para conseguirlo.
7. Sé tu mismo
El propósito de 'año nuevo,
vida nueva' es atractivo, pero es tan
ambicioso que parece imposible. Sin embargo,
no es tan difícil si se recurre
a un recurso infalible que es una de las
mejores inversiones que podemos hacer
por nuestra felicidad: la asertividad.
La asertividad consiste en comunicar de
forma clara, sencilla y decidida, nuestros
sentimientos, necesidades, deseos e ideas.
Convéncete de que todos tenemos
los mismos derechos: a opinar, pedir,
rechazar, equivocarse, decir NO, expresar
lo que se siente.
8. Disuelve el estrés
Volver a compaginar la vida académica
o laboral con las tareas cotidianas conlleva
una tensión nerviosa que puede
evitarse si se entra con una nueva actitud
ante los problemas y conflictos. Diversos
estudios demuestran que las personas con
mayor capacidad para resistir el estrés
son aquellas que racionalizan los inconvenientes.
Los asumen como temporales ('hoy estoy
cansado') en vez de como permanentes ('ya
no puedo más'). Para ellos, las
dificultades son específicas ('me
iría bien organizarme mejor') y
no generales ('soy un desastre').
9. Haz una transición de a pocos
En vez de apurar la etapa festiva hasta
el final y pensar en la reentrada, sólo
el día previo a volver al trabajo,
marcando un cambio radical entre el estilo
de vida festivo y el normal, concédete
un tiempo previo de adaptación
y organización cómo colchón
para suavizar el impacto. Dos o tres días
antes de que concluyan las Fiestas, comienza
a pensar en lo que harás al volver
y a planificar un próximo fin de
semana interesante, en vez de esconder
la cabeza como el avestruz y creer que
los Reyes Magos te regalarán una
vida más estimulante.
10. Atesora los buenos momentos
Guarda imágenes de estos días
festivos que te resultan relajantes o
divertidas, colecciónalas en tu
imaginación para utilizarlas en
aquellos momentos de tu vida cotidiana
en que estas al borde de un ataque de
nervios o estás bajo de ánimo.
Serán como un bálsamo y
tónico a la vez. También
cultiva los gestos de afecto y amor que
estrecharán tus vínculos
con las personas que quieres; llena tu
memoria con ellos. Anota todo lo que en
las Fiestas te ha provocado el terapéutico
ejercicio de la risa y la sonrisa. Tendrás
a mano este bagaje siempre que quieras
y sin esfuerzo.
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