Me templé
La primera vez
No metas la pata
Yo, tú, todos cambiamos
Tú mismo eres
Marte y Venus
Una situación embarazosa
¿Qué diablos significa ITS?
Líos en casa


Trucos para comer cada 3 horas
Repartir la alimentación a lo largo del día beneficia el corazón, el cerebro, el peso y la energía.
 

Efectuar cinco o seis comidas más chicas con alimentos que sacien e incluyan vegetales y sean bajos en grasas es mejor que ingerir sólo desayuno, almuerzo y cena.
Las comidas repartidas son uno de los cambios del estilo de vida más fáciles de emprender y que brindan más beneficios para la salud. Para algunos expertos, incluso llegarán a ser la forma de alimentarse en el futuro.

Originalmente, fueron recomendadas como parte de una estrategia para reducir el colesterol. Ahora, cada vez más estudios apuntan a que esta forma de alimentarse puede aportar muchos beneficios para distintas partes y funciones del organismo, desde el corazón, el estómago y el cerebro, hasta el azúcar en la sangre, el peso corporal, y la energía vital.
Cuando se está ingiriendo una comida, el corazón debe aumentar su esfuerzo para aportar al estómago y los intestinos, la cantidad extra de sangre que necesitan para cumplir la función digestiva. El trabajo adicional que soporta el músculo cardíaco depende de la cantidad de calorías: así, las comidas muy grandes pueden someter al corazón a una auténtica prueba de estrés digestivo.
Más infartos

Después de una minicomida de 240 calorías, el corazón de una mujer bombea alrededor de 80 litros extras de sangre durante las dos horas siguientes a la comida. Pero después de ingerir una comida de 720 calorías, el corazón femenino debe bombear un suplemento tres veces mayor de sangre.
Por eso muchos médicos señalan que la cantidad de ataques al corazón parece aumentar en las 24 horas siguientes a una gran comida festiva. Además, cuanto mayor es una comida, mayor será la cantidad de grasa que posiblemente posea. Y los estudios científicos muestran que durante las horas en que se ingiere una sola comida con alto contenido graso, se elevan los niveles en la sangre de los elementos que estimulan la formación de coágulos.
Los ensayos efectuados con personas que comieron seis o más comidas repartidas a lo largo del día han mostrado que sus niveles de colesterol son algo más bajos, comparados con los de aquéllos que ingirieron las tres grandes comidas cotidianas habituales.

Para algunos expertos el simple hecho de comer seis pequeñas comidas puede reducir el colesterol en un 8 por ciento, y el riesgo de padecer un ataque cardíaco, en un 16 por ciento.
Además, las comidas grandes fuerzan al páncreas a segregar grandes cantidades de insulina. Si una persona tiene diabetes tipo II, su nivel de insulina en la sangre subirá después de una comida abundante, lo que para algunos investigadores puede estar relacionado con la obturación de las arterias.

Asimismo, cuanto mayor es la comida que se ingiere, más aumenta la probabilidad de que parte de ella retorne del estómago al esófago, debido al esfuerzo digestivo, causando incomodidad. Por eso algunos médicos suelen aconsejar que tomen pequeñas comidas a aquellas personas que sufren una indisposición estomacal debido a que la comida se ha agriado.
Para las personas no habituadas, distribuir su alimentación diaria en cinco o seis comidas más pequeñas en lugar de las tres grandes clásicas, suele requerir un cierto tiempo de aprendizaje. Pero incorporar este nuevo hábito es más sencillo de lo que parece, si se siguen los consejos que brindan los expertos:

- Divide para conquistar
La forma más simple de planificar las seis comidas repartidas cotidianas consiste en dividir cada una de las tres comidas usuales en dos partes. En el desayuno se pueden comer cereales, leche y jugo de naranja, reservando un pan o un plátano para la otra minicomida de la mañana.
En el almuerzo se puede comer un sandwich con pavo, lechuga, tomate y mostaza, guardando la fruta la media tarde.
En la comida pueden comer una sopa de verduras y dos pequeñas raciones de pan de centeno entero, reservando una manzana asada crocante con un yogur bajo en grasas, para la segunda minicomida nocturna.

- Reduce las calorías
Es importante evitar la ingestión de comidas pequeñas pero llenas de calorías, como los buñuelos, pasteles o dulces. La regla a seguir es buscar los alimentos con mayor contenido de fibra y más bajos en grasas y azúcares agregados, como son las frutas, las verduras y los distintos tipos de pan de trigo integral.

- Controla las raciones
Hay que poner especial cuidado en controlar el tamaño de la porción de comida, excepto cuando se trata de los saludables vegetales. Es muy fácil descuidarse y tomar "tentempiés" en exceso y si no se presta atención puede llegar a consumir más calorías en seis comidas repartidas que con las tres comidas diarias habituales. La mejor opción es elegir los alimentos que vienen preparados en porciones que se sirven de una sola vez, como el yogur y las frutas.

- Come poco pero sano
Las comidas repartidas permiten comer aquellos alimentos saludables, que suelen dejarse de lado, como las frutas y las verduras. Los brócolis con un baño de crema agria baja en grasas, una papa asada dulce rociada con crema de caramelo sin grasas, una salsa de tomate con trocitos de tortilla con poca grasa, una ración de uvas o plátanos congelados, una ensalada de trocitos de zanahoria con mayonesa baja en calorías y pasas, son algunas opciones más ventajosas para la salud.

- Las opciones más rápidas
Las comidas repartidas no tienen por qué consumir muchos minutos, un recurso más bien escaso en estos tiempos. Hay una serie de platos muy agradables al paladar que pueden prepararse en unos instantes. Por ejemplo: cereales con leche, sopa instantánea, yogur descremado con uvas y nueces, germen de trigo con albaricoques enlatados o un pan de grano integral.

Fuente: www.msn.com

 

Quiénes Somos  |   Política de privacidad e información legal      |   Contáctanos  |   Mapa del site